Productividad Personal

Tres leyes que debes conocer para mejorar tu productividad personal

AUTOR: Francisco Sáez Tags Superación Personal Atención Técnicas Ciencia Trabajo y Vida

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Productivity laws

Estas leyes, que seguramente has oído mencionar más de una vez, nacieron en entornos tan diversos como la economía, la estadística o la física, pero se pueden aplicar en multitud de situaciones y tienen una relevancia especial en la productividad personal. Si las tienes en mente y eres capaz de gestionarlas a la hora de acometer tus tareas, podrás lograr mejores resultados con menos esfuerzo. Veámos cuáles son.

1. El Principio de Pareto

También conocida como la regla del 80/20, se podría enunciar así:

“El 80% de los resultados provienen del 20% de las aportaciones”

El nombre se debe a Vilfredo Pareto, economista italiano del siglo XIX, quien la enunció por primera vez en su “Cours d’economie politique”, al observar que el 80% de la riqueza de su país estaba en manos de un 20% de la población.

Lo curioso es que este tipo de distribución estadística se puede encontrar en casi todas partes, no sólo en la economía. Así, se enuncia de diferentes formas según el entorno en el que se aplica: el 80% de los errores provienen de un 20% de posibles causas, el 80% del beneficio lo genera un 20% de los clientes y productos, etc. Está relación 80/20 es tan sólo una aproximación; hay casos en que la desigualdad es mucho más pronunciada (90/10, 95/5 e incluso 99/1).

Con respecto a tu productividad personal simplemente debes tener en cuenta que, aproximadamente, el 80% de tus resultados provienen del 20% del tiempo y esfuerzo que inviertes. Sabiendo eso, resulta que puedes obtener resultados muy parecidos dedicando mucho menos tiempo y esfuerzo.

¿Cómo puedes aplicar este principio a tu favor? No es difícil determinar de antemano qué tareas van a tener un fuerte impacto en aquello que quieres conseguir y qué tareas sólo te mantendrán bastante ocupado. Céntrate en las tareas importantes y trata de eliminar o reducir la mayor parte del resto. Así te acercarás antes a tus objetivos.

2. La Ley de Parkinson

Enunciada por el historiador británico Cyril Northcote Parkinson, dice así:

“El trabajo se expande hasta que llena todo el tiempo disponible para su realización”

A mediados del siglo XX, Parkinson se dió cuenta de que, a pesar de haber cada vez menos trabajo burocrático en la Oficina Colonial británica, el número de funcionarios aumentaba cada año en más de un 5%, y decidió investigar las causas. El resultado de su estudio se publicó en su libro “Parkinson’s Law” (1957), del que se extrae la conocida Ley de Parkinson.

Si alguna vez has encargado una tarea a alguien, sabrás que esta ley se cumple casi siempre. Si has dado cinco días de plazo, el trabajo se hará en cinco días aunque el trabajo pueda hacerse en dos.

Esto también te ocurre a ti mismo con las tareas que necesitas hacer cada día, te ajustas de manera inconsciente a los plazos que te has marcado mentalmente. Utilizando esta ley a tu favor, es fácil que obtengas una mejora de rendimiento simplemente haciendo unas estimaciones de tiempo más ajustadas. Márcate unos plazos de tiempo algo más optimistas, y comprueba si eres capaz de cumplirlos. Limitar el tiempo hace que te obligues a centrarte en lo importante, en ir al grano.

3. Primera Ley de Newton sobre el Movimiento

También llamada Ley de la Inercia, es la primera de las tres leyes formuladas por Isaac Newton sobre la física del movimiento:

“Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él”

O lo que es lo mismo: “Lo que está en reposo, sigue en reposo; lo que está en movimiento, sigue en movimiento”.

¿Qué tiene que ver esta ley física con tu productividad personal? Mucho. Ocurre que cuando estás holgazaneando, estás en estado de reposo, y como es una situación bastante placentera, es difícil de cambiar. Del mismo modo, ocurre que cuando te pones a hacer cosas, y entras en estado de movimiento, es igualmente difícil de parar porque, al fin y al cabo, el hecho de ir completando tareas y objetivos también resulta satisfactorio.

Ten esto en cuenta, y ponte cada día manos a la obra cuanto antes. Aprende a dar el primer paso haciendo lo que sea. Las tareas en movimiento tienden a terminarse. Así que, cuando sientas que debes cambiar las cosas, simplemente empieza.

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